Club-Confederació de Penyes: un conflicto que irá a tribunales

Si nadie pone remedio, el durísimo enfrentamiento entre el Barça y la Confederació Mundial de Penyes acabará en tribunales. Es una grave crisis que contrapone dos formas de entender la gestión del complicado mundo peñístico del Barça. Y también una pugna por el dominio de ese mundo. La sartén por el mango la tiene, aparentemente, la junta directiva del club, por cuanto el peñista suele siempre tratar de llevarse bien con quien ostenta el poder, pero ha encontrado en la Confederació una resistencia que probablemente no esperaba cuando decidió cortar por lo sano, dar por extinguido el convenio entre club y Confederació e incluso cerrar las instalaciones del club a sus directivos y empleados.





Anteayer se anunció la convocatoria de una rueda de prensa para este domingo por parte de Toni Guil, después de que trascendiese que el club, a través de su CEO, reclamó el detalle, adecuadamente auditado, de las cuentas de la Confederació, que suponen unos tres millones de euros. La Confederació, efectivamente, recibió ese requerimiento y según aseguran fuentes de la entidad a Mundo Deportivo ya hizo saber su respuesta: afirma tener todos los gastos debidamente justificados y desea presentarlos al club, pero en el marco de la comisión mixta, en virtud del acuerdo de colaboración entre ambas entidades, que entienden que está vigente pese a que el club lo dio por extinguido de forma unilateral.



Diferencias en la gestión

La cuestión es que la junta directiva no reconoce ese convenio, a pesar de que Laporta lo firmó, como los otros candidatos, en campaña electoral. El actual presidente, en realidad, lo firmó a regañadientes, entiende que forzado por la situación. Por tanto, la junta considera que el asunto no debe tratarse en esa comisión mixta. Laporta es partidario de que las Penyes se gestionen desde el área social, como se hacía antes de la creación de la Confederació, que también está vinculada al área social pero con funcionamiento, estructura y gestión propios. Además, considera a la Confederació un instrumento muy vinculado a la directiva de Josep Maria Bartomeu.



¿Por qué la rueda de prensa de Guil se ha programado para este domingo, habiendo partido a las cinco, lo que restará visibilidad mediática a la comparecencia? Porque ese domingo, antes de la rueda de prensa, se habrá constituido la nueva junta directiva de la Confederació, elegida por los treinta presidentes de Federación, que acaban de finalizar sus procesos electorales, y Guil quiere dar sensación de unidad.



Uno de los hechos diferenciales de la actual Confederació, tal como destacan sus directivos, es que sus cargos no ejecutivos se eligen de forma democrática, a diferencia del viejo Consell Consultiu. En los plenarios que han celebrado, las federaciones se han puesto del lado de la Confederació. Sin embargo, ¿es real esa unidad?, la junta del Barça sabe que en realidad hay fisuras.

Hay sectores que se sienten ninguneados por el protagonismo de algunos presidentes. Hay penyes que no perdonan que la Confederació no cediese locales para la recogida de firmas de la moción. Sin embargo, también hay presidentes que votaron a Laporta y que se alinean con la Confederació en este conflicto, porque no quieren regresar a una estructura de designaciones a dedo.

En definitiva, se trata de aplicar un modelo de gestión y de dar por bueno o no un convenio que en campaña fue rubricado, razón principal por la cual el asunto terminará, probablemente, en tribunales.



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